ESCUELA DE PADRES/MADRES SESIÓN Nº 7 |
( Grupo 1 ) |
| TEMA : ADOLESCENCIA Y DROGAS |
| OBJETIVOS : |
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| METODOLOGÍA : |
1.- Exposición del monitor/a con el material anexo ( Tiempo : 20 ) 2.- Debate en grupo :
( Tiempo : 40 ) 3.- Puesta en común ( Tiempo : 30 ) 4.- Reparto del texto " Y al final " |
| Bibliografía: |
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ESCUELA DE PADRES/MADRES - SESIÓN Nº 7 |
LOS ADOLESCENTES Y LAS DROGAS |
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LOS ADOLESCENTES Y LAS DROGAS |
Antes de preocuparnos por los consumos de drogas de un adolescente, hemos de preocuparnos por él, ya que ante todo es eso, un adolescente, y porque lo contrario sería hipócrita. |
| ¿ Y que es un adolescente para nosotros ? |
De entrada, alguien que nos descoloca. Primero por su lenguaje, sus poses, su apatía, sus crisis misteriosas... y luego porque aparecen los miedos : a que abandone los estudios, a unas experiencias sexuales inapropiadas, a la iniciación en el consumo de alguna droga que la sociedad pone a su alcance... ( un grupo de padres añade a las sectas y a la violencia social y callejera ) Son pura inestabilidad y provisionalidad. Y a nosotros nos hace falta paciencia para quitar hierro a los conflictos, y para evitar lanzarlo todo por la borda en el momento más inoportuno. Y esperanza, no de quien espera resignado un milagro, sino del educador que transmite el convencimiento de que conseguirán ser diferentes. Porque además, nada es definitivo ( por tanto, no angustiarse ), pero todo puede afectar a su futuro ( peligro ), y es todo un arte saber esperar y buscar el momento oportuno para hablar, reñir, ilusionar, o actuar, en definitiva, estar cerca y acompañar. En esto juega un papel trascendental saber comunicarme, no sólo saber interrogar, que es lo primero que nos sale (¿con quién has estado?¿de dónde vienes?¿qué has hecho?) sino sobre todo poder hablar de cómo nos sentimos, para lo cual muchas veces deberé iniciar yo ese nivel de diálogo. No habrá que dejarse llevar por la aparatosidad de sus emociones, a menudo desbordadas y cambiantes, que habrán de ser interpretadas desde el equilibrio y la tranquilidad. Algo todavía más necesario cuando somos vistos como censores a los que provocar o frontones con los que chocar porque necesitan negarnos para autoafirmarse, incluso aunque no pongamos límites ( anécdota del adolescente que dice "todo me lo prohibís", y cuando los padres le hacen ver que en los últimos días no ha sido así, responde "Es igual, lo pensáis"). Las normas "de los adultos" están destinadas a ser transgredidas : beber en la acera, pintarse la cresta, ir a cuerpo en invierno y en verano con botas militares, la ropa interior en mitad de la habitación, los libros por cualquier lado...Esto nos obliga a seleccionar los conflictos, las pequeñas batallas, si no queremos perder nuestra capacidad de influir en las guerras importantes: si ellos piensan que les "machacamos" en todo, no consultarán con nosotros y perderemos influencia en decisiones trascendentales. no pueden estar en el mismo saco los calcetines y el alcohol, aunque sea muy fácil morder el anzuelo. Hay que aprender a contar hasta tres, pero sin abandonar todo criterio ( para "amigos" ya tienen su "cuadri"), y necesitan descubrir límites, los suyos y los de la sociedad en que viven. Y cuando haya que actuar, calificar sus actitudes y comportamientos negativos pero no a él ( no es lo mismo "eres un ..." que "en este momento te has comportado de forma...."), así como valorando los esfuerzos que hace. Pero también somos importantes como modelo a imitar... Eso sí, no podemos esperar que nos hagan caso delante de nosotros y además reconozcan que teníamos razón... aunque luego repitan nuestras opiniones a sus amigos. Y un adolescente necesita también a su lado adultos cercanos y positivos que no se angustien ( y no sólo a sus padres, que lo hacen por definición): el tutor, el entrenador deportivo, el monitor de tiempo libre o los padres de otros amigos... aunque a veces lo utilicen para provocar : "Si yo tuviera una madre como fulanita...." Y, por supuesto, necesitan el grupo y lo anteponen a todo : para compartir su malestar, sentirse comprendidos , y sobre todo, pertenecer a él. Por tanto, si en el grupo hay amigos inadecuados (no sólo que "no nos gusten"), no habrá que hacer una crítica frontal y descalificadora del mismo, sino en diálogo positivo, ir dando ideas que el ayuden a él a sacar esas conclusiones. Otra forma puede ser ofrecer actividades diferentes que provoquen otras relaciones. También respecto a él/ella nuestras opiniones deben ser expresadas con tacto porque demasiadas veces el descalificar ("vas hecha un adefesio") sirve para reforzar identidades más o menos negativas que estaban "ensayando" y eran provisionales. En general, no abandonarán el grupo y habremos de ayudarle a que sea él mismo, que construya y mantenga su personalidad sin que por eso sienta que será excluido del grupo, lo que se llama "resistir la presión de conformidad del grupo" fundamental de cara a las drogas y otras problemáticas. También podemos ayudarles a valorar la amistad, algo que es muy diferente al grupo de colegas para divertirse. Con todo esto el adolescente es alguien a quien debemos prestar atención y no sólo cuando crea problemas, para que :
Desde este punto de vista, la Prevención deja de ser la "Intervención sobre las causas de un posible problema futuro" para convertirse en la "Intervención adecuada en el momento oportuno" |
| ¿ Y cuando aparecen las drogas ? |
De entrada, lo que hacen los adolescentes con ellas, tiene que ver con los adultos y lo que hemos construído en relación con las drogas. Sería buen momento para replantearnos nuestras contradicciones con ellas . el tabaco, la de mayor costo social; el alcohol, cuando un 94% de los escolares de EGB lo han probado en casa con una media de inicio de 13,5 años, o los fármacos, con una automedicación masiva en la que buscamos soluciones mágicas y químicas al menor malestar.... Además, ¿ estaríamos ante adolescentes con usos problemáticos de drogas - con lo difícil que resulta definir eso - o ante adolescentes problemáticos con usos de drogas ?. De todas formas, podríamos distinguir:
No es extraño escuchar : "Yo no dependo de las pastillas, pero si no las tenemos, el fin de semana no salimos, es nuestra forma de divertirnos". Esto en un adolescente tiene menos que ver con un diagnóstico clínico que con un estilo de vida . red de lazos, modos de diversión, estímulos y presiones del grupo, modas, contenidos a los que se adjudica felicidad... Por ejemplo, la alteración del número y tipo de estaciones del viernes por la noche va a influir en el consumo de alcohol. O los que le dan a la litrona en público normalmente no usarán el botellín en privado, pero esto molesta a los adultos. o es difícil entender la cultura del coloque sin el alcohol o la cultura de la marcha sin las pastillas y viceversa. En este contexto, el hecho de que un chico o chica tenga usos problemáticos de drogas no hace que sea su principal problema y casi nunca éstas han de ser el objeto primero y directo de la intervención, algo que puede ser incluso sangrante para aquellos adolescentes con carencias y conflictos múltiples y que ven que sólo nos preocupamos por ellos si se drogan : ¡ Buena razón para seguir haciéndolo !. |
| Sobre qué actuar |
Si entendemos por tanto el uso de drogas dentro de esa realidad del chico/a, conviene ver algunos aspectos en los que podremos intervenir. * Por un lado, hay usos de drogas que no tienen que ver con el "ser como" sino con el "no ser como" los empollones de clase y entonces uso pastillas, o la chica que fuma a las 8 de la mañana en la puerta del instituto... O el que se mete coca para no ser como el yonki tirado... * Otros usos son como aldabonazos para salir del amuermamiento, de la repetición de días y horas en la misma esquina, del aburrimiento y del "y ahora qué hacemos". A este nivel, además de poder ofrecer alternativas, tenemos que pensar que la mayor parte de nuestras actividades son rutinarias, pero para ellos hemos convertido lo extraordinario en rutinario, dándoles todo sin exigirles nada a cambio, por lo que sólo se sienten motivados por algo "superextraordinario" , con necesidad de "sensaciones fuertes", apareciendo el aburrimiento si no lo consiguen. * Además se ha instaurado entre los jóvenes una división brutal entre el tiempo de obligaciones (de lunes a jueves donde hago lo que me mandan y no me gusta ), y el tiempo de diversión , de viernes a domingo, un tiempo para el placer y el descontrol fuera del territorio adulto, donde entre el "tomar algo" y el "estar a gusto" aparecen los usos de drogas. Trabajar esto -sin pretender que se queden en casa- puede traducirse en mostrar cómo ser usuarios de la noche sin agotarla aunque la diversión haya llegado a su fin, todas las noches de fin de semana y vacaciones. Aquí habría que ayudarles a descubrir la hipervaloración de la necesidad de divertirse, la pesadez de esa diversión casi impuesta, e introducir placeres en el tiempo de obligaciones, que se lo pasen bien durante la semana. Y hablar durante la semana de las actividades de "finde", por ejemplo del amuermamiento del lunes en la escuela...Otra faceta puede ser positivizar los espacios de diversión con comunicación y diálogo frente a los que sólo son ir de chiringuito en chiringuito y de bebida en bebida. * A la hora de intervenir conviene preguntarse para qué usan las drogas, ya que será distinto según la respuesta que aparezca : - Por demostrar al otro que "soy capaz", por "ir de duro"... - Por una búsqueda e identidad ( tabaco = adulto), con saturación de modelos que usan drogas, y una sensación de que "si dejo las drogas, no soy nada" porque es mi única seña de identidad. -Como intento de solución a los desequilibrios de la adolescencia tras una infancia conflictiva que hasta entonces había sido posible estabilizar, donde habrá que tranquilizar para después poder abordar. - Como calmante del "agobiazo" y la "angustia", "olvidarse de todo" "dejar de sentir y pensar, aunque sólo sea un rato" ( equivalente a lo que hacemos los adultos con los fármacos ). y en este caso será imposible una postura radical y habrá que ayudarles a descubrir otros sustitutivos de calma, otras experiencias emocionales de felicidad. * En cualquier caso, para poder influir cuando aparecen usos problemáticos, debemos estar presentes allí donde discurre su vida :escuela ,casa. espacios de calle y tiempo libre, contando con quienes en cada ámbito están cerca de los chicos/as. y si se dan esos usos, siempre habrá que priorizar las propuestas educativas sobre las terapéuticas. * Por supuesto, habrá que pactar límites , un cierto autocontrol por su parte , y exigirlo , pero sin desesperarnos, a no ser que entren en usos destructivos. Esos acuerdos y pactos los centraremos en el HOY : no sirve hablar de enfermedades futuras para que hoy tengan una vida sana, ni hablarles del "día de mañana" para que ahora se apliquen a estudiar. "Seriedad" y "responsabilidad" tal y como las entendemos los adultos son contradictorias en la adolescencia. |
| ANEXO |
| Datos sociológicos: |
- Según la encuesta Juventud Vasca de 1.994, (Javier Elzo) el 54% de los adolescentes se siente querido en casa, lo valora como un espacio de no competitividad aunque existan conflictos, y éstos no son por grandes temas ideológicos, sino por horarios, colaboración en casa, estudios, pasarse con la bebida etc.. En esta misma encuesta, el 90% de los jóvenes de 15 y 16 años dicen que la familia debiera ganar menos dinero para estar más con ellos... - En una Investigación de 1.996 referida a 5.527 alumnos del País Vasco de 7º y 8º de EGB , así como EEMM, ( Javier Elzo ) un 37% de los menores de 19 años llegan a casa más tarde de las 4 de la mañana (¡son escolares!), y un 88% del mismo grupo de edad han repetido curso. |
| TEXTOS CONSULTADOS |
- "Guía para padres y madres preocupados por sus hijos e hijas adolescentes aunque no consuman drogas" Jaume Funes. Cuaderno de prevención publicado por la FERE. 1.995 - "Atender a los que tienen problemas con las drogas cuando son adolescentes" Jaume Funes, en la Revista "Proyecto" febrero 1.996 |
| Y al final... |
Tus hijos siguen teniendo necesidad de ti. Aunque critiquen el mundo adulto, su modelo de hombre o de mujer lo van a encontrar fundamentalmente en sus padres. Siguen necesitando de tu cariño, comprensión y cercanía, porque, aunque no lo parezca, tu presencia sosegada y adulta les aporta un plus de calma, que tan necesaria les es. Quizás no puedas entrar a menudo en su intimidad. Pero estáte seguro de que el mensaje que tu presencia cercana les envía lo captan a la perfección: "Estoy junto a ti y te quiero". Debes adelantarte a hablar y a escuchar. El diálogo puedes iniciarlo tú, que eres el adulto. Sin curiosidades morbosas, hasta donde tu hijo/a quiera hablar. Pero sobre todo debes saber escuchar. Estar dispuesto a dejar lo que tienes entre manos para atender lo que para tu hijo/a es problema; sin demasiados juicios, con atención cariñosa. Procura valorar positivamente a tu hijo, sabiendo que, con el adolescente, se adelanta más así que con gritos y amenazas. A veces, cuando están enfadados, necesitan alguien con quien discutir; si lo haces, caes en su juego. Usa el estímulo y la alabanza. No evites, cuando haga falta, la firmeza. Comprensión no tiene nada que ver con dejación de tu responsabilidad de padre o madre. Ante sus agresividades fuera de tono, necesitarás ser claro y exigente. Te va en ello la formación del carácter de tus hijos. Pero firmeza no significa agresividad. Y ten paciencia, porque no siempre las cosas saldrán como deseamos y vendrán malas rachas. El sentido del humor y la paciencia, así como el diálogo entre los padres te ayudarán en esos momentos. |
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