ESCUELA DE PADRES/MADRES SESIÓN Nº 17 |
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| TEMA : AUTOESTIMA (2) | ||||||||||||||||||||
OBJETIVOS : |
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| METODOLOGÍA : | ||||||||||||||||||||
1.- Exposición del monitor/a con el documento anexo ( Tiempo . 30 ) 2.- En grupos pequeños,
( Tiempo : 30 ) 3.- Puesta en común ( teniendo en la otra pizarra las ideas del documento )
( Tiempo : 25 ) 4.- Explicar la TAREA PARA CASA : " LOS HIJOS APRENDEN LO QUE VIVEN " ( Tiempo : 5 ) |
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| Bibliografia : | ||||||||||||||||||||
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EDUCAR EN LA AUTOESTIMA PARA CREER COMO PERSONAS |
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El juego de los espejos o "usted es una persona importante". |
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Quizá te has mirado alguna vez en los "espejos de la risa" que se colocan durante las fiestas: éste te devuelve una imagen alargada y el otro te recuerda que también tú puedes ser Sancho Panza... Suele resultar divertido. Pero esta realidad de los espejos puede también trasladarse al mundo de la educación. Y entonces la cosa no resulta tan instrascendente. Verás: Los padres son para los hijos espejos psicológicos a partir de los cuales el niño va construyendo su propia identidad. Y el que la imagen que se devuelve sea equilibrada o deforme depende de los espejos paternos; de ellos depende que el niño se convierta en un adulto sano, capaz de enfrentarse a la vida con iniciativa y alegría o, por el contrario, la resultante sea una persona neurótica, huidiza e insegura. La importancia del papel de los padres, sobre todo en los primeros años, es insustituible. De ellos dependerá en buena medida la imagen positiva o negativa que el niño se vaya haciendo a sí mismo. Por eso, tú eres para tu hijo una persona importante y no sólo porque le des alimento y colegio. |
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| Una profecía que se cumple a sí misma. | ||||||||||||||||||||
La imagen que tenemos de nosotros mismos no es algo heredado, sino aprendido de nuestro alrededor: desde que nace, el niño se mira en sus padres como en un espejo y va aprendiendo lo que vale, en buena medida, por lo que ellos le valoran. Miles de detalles gestuales y de palabras van configurando una imagen que se ajusta en su conjunto a lo que los otros esperan de él. De modo que, si habitualmente tiendes a pensar que tu hijo es "más torpe que la mayoría" o que "no tiene iniciativa", no debe extrañarte que, al final, éstos sean los comportamientos habituales en él. Como dice Kafka, en su Carta al padre:
Ya lo ves. Como si de una profecía se tratase, tus expectativas pueden, en buena parte, convertirse en realidad. Sólo necesitan ser persistentes y continuas en el tiempo:
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¿Cómo se llega a una autoimagen positiva o negativa? |
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Ya queda dicho que los espejos van creando en las personas imágenes positivas o negativas de sí mismas. Pero ¿cómo sucede esto?. 3.1. Antes de aprender el significado de las palabras, todo niño reúne activamente miles de impresiones acerca de sí mismo. Estas impresiones vienen a través del lenguaje corporal de quienes le rodean; se trata de un TONO familiar característico que se va transmitiendo a los hijos junto al alimento o el aire que se respira. Un niño está tomando el pecho. Su madre aprovecha para leer. Si el niño agarra su blusa ella desprende la mano sin mirarlo siquiera... Para este niño su única experiencia del mundo hasta ahora es su madre y su experiencia le dice que no merece atención. El amor es atención al otro, "estar completamente" para él. Y, a veces, el compromiso de "estar en todo" impide a los padres "estar aquí por completo". Por eso maternidad y paternidad significa no sólo nutrición sino, sobre todo, "alimento psicológico". No existe equivalente económico a la cercanía de los padres. Sólo desde el cariño nace la seguridad: cuando soy capaz de perder tiempo con mis hijos jugando con ellos, por ejemplo, les comunico que ellos son para mí importantes, dignos de ser queridos. 3.2. Otro elemento importante, que ayuda a construir la imagen que tenemos de nosotros mismo, es la propia experiencia. Decía Montessori que "el niño VALORA su personalidad al caer en la cuenta de que puede ser independiente y realizar ciertas cosas con su propio esfuerzo. Sin embargo, para obtener esta clase de resultados es necesario colocar al niño en un entorno libre, donde pueda, por propia iniciativa, tener contactos sociales". En resumen, se trata de que el niño vaya conquistando el mundo que le rodea por su propio esfuerzo. La satisfacción de ver que lo vamos dominando, nos anuncia, mejor que mil discursos, que somos capaces de triunfar y hacer bien las cosas: los niños necesitan experiencias vitales que prueben que ellos son valiosos y dignos de que se les ame. A la luz de lo anterior, comprenderás que resulta un error impedir en tu hijo la autonomía; sustituirle en la realización de aquellas cosas que puede hacer él mismo, aunque sea con la noble intención de ayudarle, se convierte en un impedimento para su desarrollo. Por eso:
¿Cuál será la labor de los padres, entonces? Hará falta justamente que le posibilites descubrir el mundo, poco a poco, y de forma adecuada a su edad: haz alto tan sencillo como preguntarte:
Y obra en consecuencia. Más que prohibir, ofrece caminos abiertos, sugerencias de cosas o actividades que puede realizar. Y anímale a hacerlo ("¿Por qué no pruebas a ver si...?"). Tu mensaje le anuncia que le crees capaz, que tiene valía suficiente (¡Qué lejos está esta actitud del "ya sabía yo"...!). Y alégrate de que tu hijo vaya necesitándote cada vez menos. 3.3. El tercer elemento es la palabra. No basta estar satisfecho con tu hijo, sino que debes hacérselo saber de vez en cuando. Las palabras tienen poder porque sirven para erigir o derrumbar el propio respeto: "torpe" o "manazas" tienen un mensaje cualitativamente diferente que "fenómeno" o "artista". "No serás nunca nada" y "¿Qué tal si cambiases ese detalle?" son dos enfoques diferentes ante la misma realidad. Con todo, más importantes que las palabras son los juicios que llevan latentes:
Los ejemplos podrían multiplicarse. |
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Autoconcepto y variables diversas. |
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4.1. Autoconcepto y edad Por todo lo dicho puedes deducir fácilmente que desde el primer momento del nacimiento existe ya un tono familiar. Y desde el primer contacto con la madre existe también la experiencia. El último elemento en aparecer -al menos desde el punto de vista comprensivo para el niño- es la palabra. A los 5 años todo niño ha recogido ya el suficiente número de imágenes reflejadas en los espejos de sus padres como para que pueda decirse que tiene una primera estimación general de su propio valer. Con la entrada en la escuela han aparecido otros espejos o personas importantes: también los maestros son un ser superior cuyas opiniones resultan determinantes para él. Una maestra, consciente de su papel de "persona importante", aprovechará su status para continuar con una pedagogía del triunfo. Y ayudará al niño a abrirse a la "sociedad de iguales". Los lloros de los primeros días se superan fácilmente en este ambiente. Si al comienzo el niño revolotea constantemente alrededor de la maestra llamando su atención y pidiendo su aprobación para todo, si necesita convertirse en "acusica" de sus compañeros, no es más que por un afán de comprar el cariño de la maestra. Poco a poco irá comprendiendo que recibir la aprobación de los iguales -los compañeros- tiene también sus gratificaciones. Irá abandonando las conductas anteriores y aparecerán la solidaridad (chivarse pasa a estar mal visto) y la competencia (el niño necesita probar su energía y su resistencia, demostrar ante los otros su valía). Es la época de los deportes y la actividad constante: el cuerpo se convierte así en fuente de autoconcepto positivo. En momentos de tensión el niño necesita una atención especial. Acontecimientos tales como el nacimiento de un hermano, el comienzo de curso, el cambio de vivienda o la entrada en la pubertad son importantes. En este proceso, la adolescencia presenta características específicas. De repente, todas las seguridades se tambalean y el yo se vuelve especialmente sensible. No se encuentra a gusto con su físico en el que observa hipotéticos defectos (espinillas, figura deslabazada, enrojece con facilidad, cree tener la nariz demasiado grande o los pechos demasiado pequeños...) y entra en crisis. La inseguridad se acentúa, se pregunta por el futuro, por el tipo de sociedad que quiere construir, etc. Es un momento delicado, pero necesario para convertirse en adulto. A pesar de que pueda parecer lo contrario, necesita ahora más que nunca de sus padres: protesta y se queja de los adultos, aparentemente hace mucho más caso a sus compañeros y da la impresión de ser insensible al cariño familiar. Y, sin embargo, en su crecimiento va copiando las pautas de los adultos más cercanos. Va reestructurando su imagen positiva desde el cariño familiar... Sería un grave error pensar que tus hijos ya no te quieren; lo hacen, pero de otra manera. Necesitan más que nunca de tu cercanía. Y, quizás, de tu testimonio silencioso... Si los años anteriores has hablado con ellos, te será ahora más fácil llegar a una comunicación explícita. Pero, en cualquier, tu labor es fundamental en esta etapa: no debes renunciar a decir tu palabra -firme pero con cariño- como padre o madre. Ella -y sobre todo tu ejemplo- serán el espejo en el que se mire para construir su mundo adulto. 4.2. Autoconcepto y estilo educativo de los padres Existe un determinado tono emocional familiar. Cada familia desarrolla sus propios valores, que va introyectando en el hijo desde el primer momento de contacto con la madre. Los padres favorecen o dificultan el desarrollo de una imagen positiva en los hijos con sus actitudes educativas: padres autoritarios originan hijos inseguros, con baja estima de sí y sin capacidad de iniciativa: los chicos con alta estima de sí suelen proceder de familias adultas, cuyo matrimonio tiene también un alto grado de estima que comunica a sus hijos; estos padres son capaces de proponer metas realistas a sus hijos. Los padres incongruentes parecen ser quienes crean problemas más serios: si uno dice o hace sentir una cosa al hijo y el otro le procura sensaciones diferentes, el niño mantendrá opiniones contradictorias hacia él mismo. Difícilmente cristalizará un rol estable. La antropóloga Margaret Mead habló de un cierto "amor condicional", corriente en la clase media americana. Dicho amor consistía en demostrar cariño a los hijos cuando, en un ambiente competitivo, quedaban por encima de los otros. Si las metas que los padres (o profesores) proponen son por comparación con los "mejores", creamos un foco de tensión interno en el individuo cuyo destino será la frustración. En este sentido Karen Horney emplea el término "neurótico" para definir a aquellas personas que se enfrentan continuamente y de forma negativa con ideales inalcanzables. 4.3. Autoconcepto y escuela La escuela es otro factor determinante en el autoconcepto. Ya hemos señalado que los profesores y los mismo compañeros se convierten en personas criterio para el niño. Rosenthal y Jacobson han estudiado a fondo el tema. En la "Oak School" un 20% de los alumnos, escogidos al azar, son presentados por los autores a sus maestros como capaces de un desarrollo intelectual brillante. Al cabo de 8 meses se había provocado un cambio real en el rendimiento intelectual de los sujetos. El estudio estadístico pormenorizado les da pie a concluir que "las expectativas de los maestros sobre los alumnos pueden convertirse en profecías que se cumplen a sí mismas". En la misma línea, múltiples investigaciones (Rosenberg, Taner, Staines...) demuestran que el nivel de aspiración de los alumnos está en función del comportamiento del profesor. No es el nivel intelectual el único que asegura los resultados positivos. El profesor crea una serie de influencias que actúan de una manera importante: ciertos estilos de relación, la simpatía, la tolerancia, el interés por el alumno, etc., son valorados como capaces de modificar el autoconcepto. El modo de dirigirse al alumno, determinadas palabras o comentarios escritos en los exámenes junto a la nota y las alusiones del profesor al autoconcepto del alumno, dan una mayor posibilidad de modificar la imagen. Profesores distintos pueden producir resultados distintos, y no sólo por su competencia profesional. |
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| Cuando la imagen de nuestros espejos es distorsionante... | ||||||||||||||||||||
Si la imagen que nuestros "espejos" trasladan a los hijos es reiteradamente negativamente, el niño no consigue el respeto para consigo mismo y opta por:
Cada una de estas tres actitudes supone una autoestima negativa que no puede sino tener consecuencias negativas para la personalidad del sujeto.
Sin llevar la situación tan a los extremos, podemos decir -contra la idea al uso- que es mejor un niño movido que un niño excesivamente sumiso o quieto. En todo caso, este tipo de niños que compran el cariño a base de sumisión es más frecuente en familias que no tienen calor humano (familias rotas) o excesivamente autoritarias. |
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En resumen... ¿Qué podemos hacer?: Algunas pautas de actuación para los padres. |
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Nos es necesario revisar nuestras expectativas como padres. A veces, de rondón, se nos cuelan sentimientos no del todo limpios. Queremos determinadas cosas para nuestros hijos porque nosotros no las pudimos tener, o deseamos que destaquen siendo los primeros de clase para poder satisfacer nuestra vanidad ante la sociedad, o... Fácilmente pueden colársenos, con la excusa del hijo, sentimientos insatisfechos o deseos ocultos. Por eso, ante cualquier expectativa debemos formularnos estas sencillas preguntas:
Cuando las cosas no están bien hechas hay que decirlo. Pero en cualquier caso critica el fallo, no la persona. Es muy distinto decir a un hijo "eres un inútil" a decirle "eso no lo has hecho bien": en la primera situación pones en duda su validez total como persona; en la segunda, te refieres a una actuación concreta.
Déjalo crecer: tampoco la excesiva dependencia ayuda a formar personas maduras. Si quieres que sea adulto desde demasiado pronto, nunca será niño. Es normal que salte, o que corra por el pasillo de vez en cuando aunque se lo tienes prohibido, o que no se esté quieto. Jugar en la calle, hacer deporte o salir al monte con los amigos le ofrece una medida de lo que vale, aquello en lo que puede triunfar por sí mismo, sin necesidad de sus padres. Tenerlo demasiado pegado a ti puede resultar más cómodo pero no le sirve para madurar.
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PROGRAMA HIRUSTA - ESCUELA DE PADRES/MADRES |
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" LOS HIJOS APRENDEN LO QUE VIVEN " |
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* Ante cada una de las frases. pon brevemente actitudes que puedes cambiar respecto a tu hijo/a... Luego "sólo" basta intentarlo de verdad... |
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* Como Kafka, pero sin dramatismos, escribe la carta que crees que tu hijo te dirigiría. |
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