ESCUELA DE PADRES/MADRES          SESIÓN Nº 13

TEMA : ¿QUÉ HACER ANTE UN PROBLEMA DE DROGAS?

OBJETIVOS :

  • Fomentar la reflexión de los padres sobre sus ideas acerca de las personas que usan drogas en general sobre cómo han reaccionado con sus hijos en particular si han sabido que lo hacían.

  • Ofrecer sugerencias y estrategias para enfrentarse a la situación.

METODOLOGÍA :

1.- Pasar el cuestionario adjunto para que sea rellenado.

(Se recogerá el cuestionario rellenado por cada uno)

( Tiempo: 10’ )

2.- Teniendo presente la experiencia de cada uno y lo que ha rellenado, pero sin detenerse en ello, tratar de:

Sugerir al menos cinco actuaciones para enfrentarse ante un problema de drogas.

( Tiempo 30’ )

3.- Feed-back de los grupos y aportaciones del monitor con el texto adjunto. Conviene que estas sugerencias estén ya escritas en otra pizarra o presentadas en una transparencia para así ir contrastando las soluciones de los diversos grupos.

( Tiempo 50’ )

4.- Entregar al final el texto con "Actitudes educativas a evitar y a fomentar"

Bibliografía:

  • La prevención de las drogodependencias en la familia" – Plan Nacional sobre Drogas

  • "Familia y Drogodependencias" – Plan Municipal de Drogodependencias - Ayuntamiento de Valencia.

QUÉ HACER ANTE UN PROBLEMA DE TOXICOMANÍA

SUGERENCIAS ANTE EL PROBLEMA

Cuando se descubre o se conoce un posible abuso de alguna droga, o ante una posible recaída" después de algún tiempo sin consumir (entre otras posibles razones por estar realizando un tratamiento para la deshabituación), es aconsejable tener en cuenta las sugerencias que Aguar y otros (1) proponen; junto con las que nuestra experiencia con el trabajo con los padres de sujetos drogodependientes nos ha ido indicando. De ambas experiencias se puede entresacar las siguientes recomendaciones o sugerencias:

  • No enfrentarse a la situación de una manera alarmista.

Lo primero que hay que hacer es mantener una actitud no de terror, angustia, espanto, desasosiego o impotencia, sino de atención, de preocupación, pero en el sentido de interesarse por conocer qué está pasando en su hijo. Con una actitud de desesperación o de perturbación las reacciones emocionales que se pueden producir no son las adecuadas para afrontar cualquier tipo de situación problemática (y mucho menos de la de una drogodependencia). Hay que afrontar el problema serena, valiente, abierta y profundamente. Hay que evitar el atolondramiento, es preciso reflexionar calmadamente sobre la situación planteada.

  • Valorar la dimensión del problema.

Hay que intentar conocer cuál es la situación real del problema, cuál es el nivel de gravedad, puesto que la reacción ante éste debe ser coherente y ajustada a la importancia del mismo.

Las estrategias para abordar la solución del problema deben basarse en el análisis cuidadoso de la dimensión de éste. Infravalorar o exagerar la dimensión del problema no es aconsejable.

  • Hacer frente al problema.

Una vez conocido el problema y analizado en profundidad es necesario enfrentarse a él. Evadirlo pensando que es un problema sólo y exclusivamente del hijo, y que sólo él debe resolverlo no es lo adecuado ni se ajusta a la realidad. En un caso de drogodependencia de sujetos jóvenes pueden estar implicados factores familiares, junto a otros factores más.

  • No ocultar el problema.

Ocultar o falsear un problema de drogodependencia en un hijo en nada ayuda a su solución. Hay que vencer los miedos y los temores a que los demás conozcan el problema. Mantener una actitud de ocultamiento del mismo sólo conduce a un sentimiento de verguenza o "pecado". La drogodependencia no es un vicio o un pecado, sino algo más parecido a un conflicto o crisis personal, pero donde también intervienen aspectos sociales.

ESTRATEGIAS PARA ENFRENTARSE AL PROBLEMA

Cuando se decide afrontar el problema de una manera serena, abierta, responsable y colaboradora es aconsejable seguir, entre otras, las siguientes estrategias :

  • Participar y colaborar estrechamente con los profesionales encargados de la deshabituación.

Es necesaria la colaboración estrecha y continua de los padres en el proceso de deshabituación del hijo. El proceso de tratamiento no debe ser considerado por los padres como algo exclusivo del Centro de Tratamiento o de los profesionales que lo realizan, sino que la experiencia demuestra que su papel en él es de enorme importancia para la eficacia del mismo.

  • Revisión y cuestionamiento de actitudes y valores familiares.

Sin llegar a un sentimiento de culpabilidad, los padres deberían revisar (o al menos mantener una predisposición a la revisión) aquellas actitudes paternas que pudieran considerarse fallos o errores en el proceso de maduración del hijo corno por ejemplo:

  • El paternalismo.

  • El proteccionismo.

  • El autoritarismo.

  • Etc.

Así mismo, los padres deberían plantearse que sus valores, aquello en lo que creen y que es el soporte de su conducta, no necesariamente tiene que coincidir (todos y exactamente) con los de su hijo. Pueden haber muchos valores que sean comunes, pero no necesariamente se tienen que compartir todos ellos.

  • Acercamiento al hijo.

Los padres deberían ganarse la confianza del hijo. Deberían acercarse a un plano de relación con él en el que se busque el contacto persona a persona y no el característico de poder de padre a hijo. Esta forma de contacto personal implica la aceptación del otro, el respeto, la comprensión, etc. Resumiendo, se trata de lograr el encuentro de dos personas que intentan descubrirse, conocerse y crecer juntos. Para lograr esto, la reacción de los padres ante el problema de drogodependencia debe ir orientada hacia el apoyo y facilitación del crecimiento personal del hijo y no hacia el reproche y el rechazo.

  • Lograr o aumentar la comunicación y el diálogo.

Para lograr un acercamiento al hijo es necesario aumentar la comunicación. Si ésta no existe, por los motivos que fueren, es necesario lograrla. Pero para que esta comunicación sea válida ha de darse en el plano de la igualdad, y esto sólo se consigue cuando se plantea desde la comprensión, el respeto, la aceptación y la estima del otro. Los padres deben aceptar que "su verdad" es sólo su verdad y que no necesariamente es la única verdad; la de los demás (en este caso la de su hijo) puede ser tan válida como la de ellos.

Hay que abrir nuevos cauces de comunicación, ampliar los que ya existen y mejorarlos continuamente. No deberían existir en el ambiente familiar temas tabúes, es decir, temas prohibidos de los que no se pueden hablar.

  • Dialogar sobre el tema de las drogas con conocimiento de causa.

Generalmente los hijos tienen más información sobre las drogas que los padres. Aunque esto no quiere decir que posean la suficiente, ni que la que poseen es la adecuada, si es cierto que poseen más información. Por tanto, los padres deben informarse del tema para dialogar con sus hijos y evitar así enfrentamientos violentos y contradictorios que lo único que consiguen es dificultar o imposibilitar el acercamiento al problema.

Es necesario que los padres conozcan los aspectos relacionados con el problema de las drogas y con su tratamiento para, como indicar Aguar(2) "sepan de lo que se está hablando, sino, pueden encontrarse con rechazos y frases tales como "no estás en la onda" o bien "tú bebes alcohol y nadie te dice nada ", etc.

  • Adoptar una actitud comprensiva.

Este es un factor importante que debe tenerse en cuenta desde que se descubre o conoce el problema hasta el final del mismo. La comprensión no significa tolerancia, condescendencia, consentimiento, transigencia, o, como dice Aguar "el dejarse arrastrar por los hijos", sino el esfuerzo por intentar conocer y comprender qué es y qué sucede en la otra persona y cuáles son los motivos que le han podido llevar a una situación como ésta. Se trata de penetrar en lo más íntimo del otro, no para atacarle y reprocharle lo que es y hace, sino para conocerle, comprenderle y apoyarle en sus esfuerzos hacia el crecimiento personal.

  • Ofrecerle responsabilidades y participación en las tareas familiares.

Una de las formas más prácticas de facilitar la adquisición y desarrollo de responsabilidad personal, y de facilitar el sentimiento de pertenencia a la familia, es el plantear, programar y realizar conjuntamente las tareas o trabajos que suponen la dinámica familiar. Los hijos deben sentirse implicados y responsables de las tareas y decisiones familiares realizando algunas de ellas y tomando parte de las decisiones que en ella se adopten. Es necesario que se sientan parte activa y decisoria de la dinámica familiar. Es necesario fomentarles que asuman la responsabilidad de sus propios asuntos (aseo personal, aseo de su habitación, etc.), y de algunas tareas colectivas (limpieza, comida, fregada, etc.).

  • Participar juntos en actividades.

Tanto recreativas, deportivas (si es posible), culturales, sociales, etc. Lo importante es que el núcleo familiar se sienta colaborando y compartiendo actividades y deseos conjuntamente.

  • Buscar soluciones conjuntamente.

En todo momento debe plantearse la búsqueda de soluciones a lo que le está pasando al hijo conjuntamente con él. El hijo no debe quedar excluído de las decisiones o alternativas que se planteen a su problema. Por extensión, el hijo debe tomar parte en todas las decisiones que se

planteen en la dinámica familiar. Esto puede ser una manera de lograr una familia en la que exista una verdadera cohesión capaz de afrontar todos los problemas que puedan planteárselas, y en la que exista la sensación de fuerza y apoyo mutuo. Para lograr esta dinámica familiar los padres deben desarrollar el sentido crítico en la familia, facilitando y permitiendo a sus hijos el sentido crítico ante la vida.

  • No discutir con él cuando se encuentre bajo los efectos de alguna droga.

Cuando se está bajo los efectos de alguna droga de nada sirve discutir e intentar convencer al sujeto de los daños que se está haciendo a sí mismo y a la familia. Generalmente la discusión en estos momentos sólo provoca la reacción negativa del sujeto, y además, las decisiones que tome en esos momentos carecen de todo valor. Es más eficaz plantear la situación, de una manera serena pero profunda y con firmeza, una vez hayan pasado los efectos de la droga.

  • Mantener las decisiones tomadas.

Una vez tomadas decisiones conjuntamente con el hijo, después de analizarlas y discutirlas entre ambos, los padres deben procurar mantenerlas. La ambivalencia, contradicciones e inconstancia en el mantenimiento de las decisiones tomadas no es adecuado para el desarrollo personal del hijo y en nada favorece al joven drogodependiente.

ACTITUDES EDUCATIVAS A EVITAR

  • La negación del problema. Las drogas existen y cualquier familia puede verse afectada por ellas. Esconder la cabeza a este hecho no sirve de nada. Al contrario, ser conscientes de ello y saber que hay elementos para prevenir el consumo de drogas nos hace más fuertes, eficaces y capaces de enfrentar las drogas.

  • Tampoco es adecuado infundir miedo a los hijos, pues hay en los jóvenes una tendencia a creerse omnipotentes e indestructibles.

  • No son útiles las advertencias del tipo "si consumes drogas te vas a sentir mal". Al contrario, el joven percibirá en principio sólo los efectos placenteros de la droga.

ACTITUDES EDUCATIVAS A FOMENTAR

  • Anticiparse e informarse, aprender antes que sus hijos sobre temas relacionados con las drogas, para enseñarles a ellos.

  • Tener ideas claras, válidas y realistas respecto al consumo de drogas.

  • Tener y mostrar una actitud firme de oposición al consumo de drogas.

  • Hablar con los hijos sobre drogas, conocer qué es lo que ellos piensan y ayudarles a evaluar los riesgos que correrían si decidieran experimentar con drogas.

  • Dar mensajes que exalten la capacidad de los hijos de tomar sus propias decisiones y destaquen su sentido de responsabilidad. Por ejemplo, decirles, "ahora que puedes decidir lo que vas a hacer, también tienes que aprender todo lo que te puede pasar si consumes drogas".

  • Estar alerta ante la posible aparición de un problema de drogas en un hijo, pero no asustarse ni preocuparse anticipadamente y en exceso.

  • Entender que si aparece un problema de consumo de drogas es manejable por los padres.

  • En el caso de que el hijo haya probado o experimentado con las drogas, deben actuar con firmeza, inmediatamente.

En resumen, podemos decir que conviene dar a los hijos la información sobre drogas que ellos pidan. No es adecuado dar más información de la que soliciten, para no despertar curiosidad, pero siempre que hagan preguntas al respecto, hay que contestarías.

Si no tienen información para responder a las preguntas de sus hijos, es preferible aplazar la respuesta e informarse.

Es conveniente tratar los temas de drogas con los hijos en familia, con naturalidad, sin moralizar, aclarando dudas y dejando abierto el diálogo.

CUADRO 1

DESDE QUE CONOZCO EL PROBLEMA DE MI HIJO/A EN LA RELACIÓN QUE MANTENGO CON ÉL/ELLA SUELO ACTUAR DE LA SIGUIENTE MANERA.

 
 

PORCENTAJES

 

Siempre

Casi siempre

Muchas veces

Pocas veces

Nunca

  1. Le resuelvo sus problemas, es decir, me ocupo de sus asuntos incluso más que él mismo.
         
  • Me intereso por los motivos o razones de sus problemas.
         
  • Dialogamos tranquilamente sobre las causas de sus problemas.
         
  • Comprendo lo que está pasando.
         
  • Le reprocho lo que está haciendo con su vida.
         
  • Le critico su conducta respecto a las drogas.
         
  • Cuando hablamos de su problema con las drogas acabamos enfrentándonos, discutiendo y gritándonos mutuamente.
         
  • Cuando le veo llegar con efectos de haber tomado alguna droga pierdo la esperanza de que pueda dejarlas algún día.
         
  • Le doy consejos para que deje la droga: le digo que va a ser su ruina, que se va a matar, que va a destrozar la familia.
         
  • Le vigilo y registro sus pertenencias, su habitación, ropas, etc.
         
  • Le ofrezco responsabilidades en las tareas de la casa.
         
  • Muestro confianza en lo que me dice.
         
  • Hago intervenir a mi hijo/a en la búsqueda conjunta de soluciones a su problema.
         

PROGRAMA DE JÓVENES - ESCUELA DE PADRES/MADRES

CUESTIONARIO PARA PADRES (Rodea con un círculo el número de la respuesta elegida y pon una "X" en cada línea del cuadro al dorso).

A.- A MI MODO DE VER, ALGUIEN QUE USA DROGAS ES:

  1. UN DELINCUENTE

  2. UN VICIOSO, UN SINVERGÜENZA

  3. UN INCONFORMISTA O REBELDE

  4. UN ENFERMO

  5. UN TRASTORNADO MENTAL

  6. UNA PERSONA NORMAL

  7. UN IGNORANTE

  8. UNA PERSONA EN CRISIS

  9. OTRA (Especificar) ..........................................................................

B.- LOS PADRES PODEMOS HACER MUY POCO PARA QUE NUESTROS HIJOS DEJEN LA DROGA, ES COSA DE ELLOS MISMOS O DE LOS ESPECIALISTAS EN DROGODEPENDENCIAS:

  1. CIERTO

  2. FALSO

  3. NO LO SÉ

C.- CREO QUE PARA AYUDAR A ALGUIEN A QUE DEJE DE CONSUMIR DROGAS, LO MÁS CONVENIENTE ES:

  1. VIGILAR CON QUIÉN SALE Y LO QUE HACE

  2. CONVENCERLE DEL DAÑO FÍSICO QUE SE HACE

  3. CONVENCERLE DEL DAÑO QUE CAUSA A SU FAMILIA

  4. GANAR SU CONFIANZA

  5. AMENAZARLE CON ALGÚN CASTIGO O LA CÁRCEL

D.- LA RELACIÓN DE CONVIVENCIA QUE ACTUALMENTE MANTENGO CON MI HIJO/A ES:

  1. IMPOSIBLE: hay agresiones físicas, violencia, insultos.

  2. CONFLICTIVA: hay reproches, enfrentamientos, discusiones, gritos, desacuerdos.

  3. INDIFERENTE: no hablamos mucho, hace su vida, no sé mucho de su vida.

  4. AFECTIVA: hay respeto, aceptación, diálogo relajado, comprensión.

  5. A veces CONFLICTIVA, a veces AFECTIVA: depende de si consume o no drogas.

  6. De IMPOTENCIA: no sé qué hacer.

PROGRAMA HIRUSTA

ESCUELA DE PADRES/MADRES

¿QUÉ HACER ANTE UN PROBLEMA DE DROGAS?

  • No enfrentarse a la situación de forma alarmista.

  • Valorar la dimensión del problema.

  • Hacer frente al problema y no ocultarlo.

ESTRATEGIAS PARA ENFRENTARSE AL PROBLEMA

  • Participar y colaborar estrechamente con los profesionales encargados del tratamiento.

  • Revisión y cuestionamiento de actitudes y valores familiares.

  • Acercamiento al hijo, aumentando la comunicación y el diálogo.

  • Dialogar sobre drogas con conocimiento de causa.

  • Adoptar una actitud comprensiva

  • Ofrecerle responsabilidades y participación en tareas familiares.

  • Participar juntos en actividades.

  • Buscar soluciones conjuntamente.

  • No discutir con él cuando se encuentre bajo los efectos de alguna droga.

  • Mantener las decisiones tomadas.

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